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De títulos nobiliarios

BARÓN, NESA n. (probabl. del germ. baro, hombre libre). Título de dignidad cuya importancia en la jerarquía nobiliaria varía en los diversos países. (En España sigue al de vizconde.)

Por debajo del vizconde, señores. ¿Pero esto qué es? ¿Qué se imaginan uds. al pensar en un vizconde? Pues a un tipo estirado, ultraconservador, probablemente amanerado y un montón de apelativos desagradables aplicables a toda una clase nobiliaria obsoleta que pugna por que el ciudadano de a pie tome en consideración. Un quiero y no puedo puesto que el prefijo “viz” le impide alcanzar las cotas de respetabilidad atribuibles al conde, lo que acrecenta su frustración y mala baba. Probablemente le pegue a la vizcondesa.

Después de todo, y tras sopesar la situación, no está tan mal que el barón esté por debajo. Es más, le dota de ese aire canallesco y crápula que algunos tanto valoramos; es uno de los más tirados (si no el más) de los títulos otorgados por las distintas majestades, muy poco por encima del hidalgo. Además, ya sea por las referencias literárias o folklóricas, se lo asocia un poco más a modernidad, pero en su justa medida. Nada de tricornios, rostros enpolvados ni ademanes cuasi-horteras; un buen barón llevará una chistera y una levita, todo ello raído y ajironado. También se podrá observar los restos de tierra mojada en sus botines y esto es, os contaré un secreto, porque se ha visto obligado a abandonar su morada a horas intempestivas, desafiando a los elementos para desenterrar a sus antepasados y así hacerse con los pocos objetos de valor que se llevasen con ellos a la sepultura. A la mañana siguiente correrá a la casa de empeños a ver qué puede negociar con el dueño, con los dientes de oro encima del mostrador. Insultos, patadas al mobiliario, gesticulaciones… todo para sacar unas cuantas piezas de la moneda en curso.

Probablemente también frecuente una sociedad secreta. Recabará conocimientos en un ámbito ocultista que le valerán los apelativos de temible y espantoso en la comunidad. Los niños murmurarán a su paso, le arrojarán algún objeto contundente que impacte cerca de su posición, pero el barón se hará respetar momentáneamente a base de bastonazos y odiosas palabras que los chiquillos no entenderán pero les sonará igualmente mal habiendo sido pronunciadas con esa entonación gangosa y aguardientil. Quizá escriba un libro, un tratado sobre algo absurdo, la plasmación de numerosos delirios inconexos que nadie comprará en su día pero que años después de su muerte será visto como un alegato reivindicativo de innegable vigencia.

Y morirá solo. Un día el casero, harto de tantas deudas y promesas de pago derribará la puerta principal de la mohosa mansión y, guiado por el mal olor y unos espantosos presentimientos, lo econtrará tumbado en su catre, vestido con sus mejores galas y las manos entrelazadas sobre su pecho. Es entonces cuando invadido por un una sensación de nostalgia y falsa justicia se quite el sombrero y murmure: “al fin y al cabo era un gran hombre”. Acto seguido le despojará de anillos y colgantes. A su entierro sólo acudirán cuatro acólitos del pub que frecuentaba, entonarán alguna desafinada y estridente tonadilla en honor a su amigo (alguno de ellos resbalará y caerá a la fosa, sobre el ataúd, rompiéndose una articulación); otros tantos dementes de la Sociedad, tratando de introducir extraños potingues y símbolos en la caja de pino con objeto de conseguir su resucitación (lo conseguirán, pero con consecuencias nefastas); y su viejo y desaliñado perro, que morirá junto a la lápida de su amo, cuyo epitafio será “¿Y tú qué miras?”…

Ejem, creo que me he perdido en divagaciones y no he llegado al final de mi clase acerca de estamentos nobiliarios. A veces me pasa pero, qué demonios, los piscis tenemos derecho a ello.

5 Comentarios en “De títulos nobiliarios”

  1. sergio dice:

    ¡Pero tú eres gilipollas o qué! Te habrás quedado agusto con tu exposicion. Menuda sarta de estupideces, propia de alguien que únicamente haya leído las instrucciones de una caja de preservativos. Me parece que poca historia has leido tú para decir esas barbaridades de personas que no conoces. Está claro que hubo ciertos títulos nobiliarios que no tuvieron un buen comportamiento, pero etiquetar a todo el mundo por igual es un error gravísimo, incluso para un inculto como tú. Te recuerdo que cuando se concedía un título era porque alguien había hecho méritos suficientes para merecerlo. Eso de que revolvían las tumbas de sus difuntos me parece uno de los peores insultos que he leído nunca. Una falta de respeto inadmisible. Entre las diferentes personalidades con las que te estás metiendo, están hombres que dieron su vida para defender el país y sus habitantes de peligros externos. Menudo agradecimiento están recibiendo. Yo lo que noto es un cierto tufillo de envidia. Graciosillo.

  2. Ferio dice:

    Estimado Sergio, me dejas patidifuso con tu valiosa aportación, especialmente por caer en la misma práctica que criticas: la de hablar sin conocer. Si te fijas en el título del blog, podrás leer El Gabinete de Curiosidades del Macabro Barón Mortimerius Ratkin, y si, en vez de soltar improperios por el contenido de una única entrada a la que has llegado por azar a través de Google, leyeras alguna entrada más, verías que el asunto es proyección de la visión romántica y decadente del autor y no la realidad objetiva que, además, no existe.

    De todas maneras, con leer eso de hombres que dieron su vida para defender el país y sus habitantes de peligros externos, ya me he hecho una idea sobre ti también. Al final ha resultado ser cierto: los demás tampoco necesitamos conocerte para saber cómo eres.

    Me ponga a los pies de su señora (si es que la desentierra por Navidad).

  3. Reina de Picas dice:

    Vamos hombre, un respeto por el auténtico Barón, que ha recibido su título por parte de poderes que vd jamás podrá comprender. Fuerzas abstractas que se escapan a su razonamiento están siendo lanzadas a sus retinas y cerebrillo en forma de letras y me temo que la falta de entendimiento le hace ser agresivo.

    Vamos, piénselo unos instantes.

  4. Lhazaros dice:

    Creo que Sergio no ha hecho mas que demostrar lo gilipollas que es.
    Predica con el ejemplo, habla de lo que conozcas. Por ejemplo, de las instrucciones de la caja de preservativos que dan pie a comentarios estúpidos y fuera de sentido, como el tuyo.

  5. FINISECULAR BIZARRO: 100% Pure Spleen » Blog Archive » Nobles causas dice:

    [...] Como última “causa noble” del día, aprendamos un poco más sobre la baronesía, sus vicisitudes, tropelías y características auténticas. [...]

Responde.