La Mujer de Negro: Representación en el Infanta Isabel de Madrid
28 de Abril de 2007En esta ciudad siempre hay que estar alerta. Cuando parece que todos los espectáculos (especialmente teatrales) son monologuillos o refritos a lo “Tres sombreros de copa”, con alguna vieja gloria en el reparto que satisfaga a las decrépitas hordas de jubilados acomodados, resulta que estrenan un relato de fantasmas gótico en la más pura tradición victoriana-eduardiana. Poco tiempo me faltó para organizar una expedición.
La Mujer de Negro es una historia sin grandes pretensiones escrita por Susan Hill en 1983. Desde entonces su paso por televisiones y teatros ha sido incesante, quizá debido al correcto manejo de tópicos del género aún hoy efectivos. Las comparaciones con Otra vuelta de tuerca (Henry James), La casa deshabitada (Charlotte Riddell), o ese par de geniales amiguetes de lo preternatural, los maestros E.F. Benson y M.R. James, son más que obvias, pero ¿quién puede resistirse a esa historia contada una y mil veces de ese hombre de leyes de ciudad enfrentándose a la Superstición, a las comunidades rurales con mucho que callar y esa atmósfera de pesadilla que avala ese desesperante hermetismo?

