Sobre el Barón Mortimer Rata
El Barón es un sujeto desaliñado, con un inusitado interés por lo antiguo (vintage, que lo llaman ahora) y lo fantástico, morboso, bizarro, tétrico, hermético, hipnótico, sórdido, elegante… Lo cierto es que podría prolongar la lista varias líneas, para horror del lector y desesperación del periodista o detective tras sus pasos, y es que el Señor Rata es un tipo coherente y a veces previsible, reconozcámoslo, pero en ningún caso corriente o sencillo.
Disfrutaba de todas las artes por igual aunque, eso sí, exigía en ellas menos unos pocos de los pintorescos adjetivos enumerados anteriormente: Su música era o bien chirriante y obsesiva o contaba con las suficientes décadas como para que consiguiese evadirle como una droga; las narraciones que leía o veía estaban repletas de crímenes o fenómenos difíciles de explicar y, por último, conseguía conjugar de forma asombrosa el epicismo y la clase con lo demente, absurdo y decididamente perturbador.
Recuerdo aquel neblinoso paseo atravesando Highgate, cuando Mortimer se sinceraba, con ojos acuosos, acerca de lo mucho que disfrutaba de aquella bucólica estampa de barro y exuberante vegetación, de piedras mohosas y resbaladizas cuyas inscripciones distaban de ser legibles. Aquellos tonos ocres, grisáceos y lisérgicos (en referencia a las extrañísimas flores que intermitentemente asomaban de entre los helechos) le proporcionaban, decía, un bienestar inalcanzable por otros medios propios de los tiempos que le habían tocado vivir. Acto seguido me ofreció un trago de su petaca, firmemente asida por aquellos roídos mitones que ya parecían parte inseparable de su propia anatomía y, distrayendo mi atención con algún abyecto truco que ya no recuerdo, desapareció entre la maleza. Nunca le volví a ver, ni tampoco a mi preciado reloj de bolsillo. ¡Maldito seas, Rata!
El Vizconde Nelson Buitre.
Otros Testimonios
Emily Bouquet: “Es un tipo estrafalario, de gustos impecables y un tanto siniestros con un buen corazón y una mente muy imaginativa”
Conde Mácula: “¿Rata? Sí, conocí a un rata durante la campaña de Gallipolli. Un tipo execrable -cof, cof-, se dedicaba a recoger las bayonetas de los moribundos y revenderlas como cuberterías. Creía que había muerto…”
Brummella Brumaria: “No se fíen de esa apariencia demente: tras ella se esconde un gran tipo, que aunque ciertamente miserable (y suele hacer trampa en el juego), también es poseedor de grandes virtudes.”
Papa Bonifacio VIII: “¡Este barón crea auténtica adicción!”
Santa Teresa: “¿Barón qué? ¿Rata, dice? No, no conozco a ese individuo, no. ¿Cómo? ¿Cómo? no tengo nada que ver con ese asunto, no sé cómo se atreve a insinuarlo. Oiga amigo, que sepa que el viejo Joe “el palillos” murió por causas naturales, bien lo certificó su esposa que se encontraba con él en el momento en que expiró. ¿Soborno? ¿Qué soborno? Está usted empezando a cansarme, ¿a qué vienen tantas preguntas? ¡Mire, un mono en triciclo! Ratatatatatatatatata Ratatatatatatatatat”
Pec: “Se trata de un entrañable líder de elenco de fracasados”
Vacuii de Montparnasse: “El escoger como apodo y símbolo a una de las criaturas mas rastreras, infecciosas y odiadas de la creación no fue un casual. Mortimer Rata es una de ellas, pero también un tipo con gustos exquisitos. Los motivos que te lleven a arrimarte a él ya son cosa tuya.”
Maese Albretch: “Una y mil veces le he tratado de convidar a un buen asado pero nunca acepta. ¡Maldita sea su chistera!”
Ingram: “¡Ese fulano se comió mis mejores cortinas! ¡Que alguien lo detenga! ¡Que alguien acabe con su carrera criminal!”
